Murallas

EL CONJUNTO AMURALLADO DE TUDELA:

ALGUNOS DATOS APORTADOS POR LA ARQUEOLOGIA

Por: Mari Cruz Pérez

Uno de los momentos de mayor importancia política y estratégica de la ciudad de Tudela se corresponde con el período de dominio islámico de la ciudad, que se extiende entre el siglo IX y comienzos del siglo XII.

Según narran los cronistas y geógrafos árabes,(1) fue en el año 802 cuando Amrus ibn Yusuf, por mandato del emir cordobés al-Hakam I, fortificó el monte de Tudela.Este dato ha sido interpretado tradicionalmente como fecha de la fundación de la ciudad. Una lectura más pormenorizada de dichas fuentes históricas y un estudio exhaustivo de los datos aportados por la arqueología, han matizado esta interpretación. Se propone en el año 802 una reforma de las murallas y la repoblación de la plaza de Tudela, negando así una fundación exnovo de la medina islámica. Este enclave se convirtió entonces en una ciudad de importancia estratégica y política, integrado en el territorio más septentrional de “al-andalus”, conocido como la Marca Superior.

Esta situación clave como ciudad fronteriza entre “al-andalus” y los reinos cristianos será la que determinará desde el principio la importancia de su alcazaba y de sus murallas defensivas. La alcazaba se sitúa en posición dominante en lo alto del cerro de Santa Bárbara, ocupando el núcleo inicial de la medina las laderas de dicho cerro hasta el cauce del río Mediavilla, el cual marcaba un límite natural de la ciudad.

El conjunto amurallado de Tudela ha sido objeto de diversos estudios y descripciones, siendo importante el reciente estado de la cuestión aportado por Luis Mª Marín Royo(2) resumiendo los datos aportados por la documentación histórica, además de explicar las interpretaciones y descripciones dadas por los historiadores en cada uno de sus tramos, así como de los datos proporcionados por las intervenciones arqueológicas realizadas en la ciudad.

2 MARÍN ROYO, L. Mª, La Tudela desconocida. Aspectos recónditos en la Historia de la ciudad (II). El castillo. Las Murallas. Tudela, 2002.

Dejando aparte las murallas que cercaban la alcazaba y rodeaban el cerro de Santa Bárbara, el primer cerco amurallado de la medina islámica, el considerado como fundacional, es el que marcaría el desarrollo urbanístico hasta el río Mediavilla. De esta muralla hay pocos datos, tanto documentales como arqueológicos, aunque sí se conserva en la actualidad un posible fragmento de este tramo de muralla en la calle San Nicolás(3).

3 Puede verse una descripción en :. NAVAS, L. Y MARTÍNEZ, B., “El patrimonio islámico de Tudela”, El patrimonio histórico y medioambiental de Tudela: una perspectiva interdisciplinar, Tudela, 2001, pág. 35 y en BIENES CALVO, J.J., “Urbanismo. Retrospectiva y futuro”. 1200 Aniversario de Tudela (802-2002), Tudela, 2003, pág. 26.

El segundo cerco murado sería el que aparece paralelo al recorrido del río Queiles, y podría pertenecer a un momento de ampliación de la medina tras el auge político alcanzado por ésta a lo largo del s. IX, especialmente bajo el dominio de Musa ben Musa. Sudescripción y su trazado era más conocido que el anterior gracias a los datos proporcionados por algunos historiadores tudelanos(4). Para este lienzo de muralla contamos con nuevas aportaciones gracias a las excavaciones arqueológicas realizadas en diversas obras urbanas de los últimos años. El tramo de muralla discurre entre el convento de San Francisco hasta la Puerta de Albazares, siguiendo el cauce del río Queiles.

4 Son destacables las descripciones de la muralla y su trazado en: DÍAZ BRAVO, J.V., Memorias históricas de Tudela, Pamplona, 1956, 1ª ed. 1759, pág. 82 y en SAINZ Y PÉREZ DE LABORDA, M., Apuntes Tudelanos, Pamplona, 1969, 1ª ed. 1913-14, vol. 2, pág. 816-817.

Otro fragmento del paño de la muralla islámica al que también me voy a referir,pertenece a la alineación existente entre la calle Herrerías y la plaza Mercadal, que defendía y cerraba la ciudad en su zona Oeste.

EXCAVACIONES URBANAS CON RESTOS DE LIENZO DE MURALLA ISLÁMICA

Excavación de la fase II de la Plaza de la Judería

En esta excavación(5), cuyos trabajos de campo duraron entre el 11 de Noviembre y el 31 de Diciembre de 1996, se localizaron 36 m. de longitud de la muralla, en la cara que aparece hacia el interior de la ciudad.

El trazado de dicha muralla es paralelo a la calle Paseo de Pamplona y su cara exterior se conserva en su mayor parte bajo la calle,siendo posible la apreciación de la planta y grosor del muro en algunas zonas de la excavación.

5 Más datos acerca de esta excavación en: PÉREZ OMEÑACA, Mª C., “Excavación de urgencia. Fase II de la plaza de la Judería (Tudela)”,Trabajos de Arqueología Navarra, nº 16, Pamplona, 2002-2003, pág. 163-173.

La hilera superior conservada se localizó a 1,80 m. por debajo de la actual calle Paseo de Pamplona y la altura máxima de lienzo alcanzada en la excavación fue de 1,45 m. Se podían visualizar tras la intervención arqueológica tres hiladas de sillares y el arranque de la cuarta, siendo imposible continuar la excavación en profundidad debido al nivel freático, que nos inundaba el solar. La anchura media de la muralla en este tramo es de 2,20 m. y está formada por un paramento de dos grandes hileras de sillares con relleno interior de cascotes de piedra unidas conargamasa de cal y arena. Los sillares son de piedra caliza y no muestran almohadillado exterior. El aparejo es de hiladas regulares de entre 40 y 52 cm. y está realizado con sillares escuadrados de piedra con sogas y tizones sin disposición alternante y longitudes variadas de 30, 45, 55, 58… cm. La muralla muestra reparaciones en varios puntos de su trazado.

El conjunto urbanístico aledaño a la muralla que fue descubierto en esta excavación se compone de un total de 10 habitaciones y una calle, siendo dividido en dos sectores.

El primer sector es el formado por las habitaciones 1, 2, 9,10 y la calle, y sus materiales cerámicos nos marcan un inicio en la urbanización de esta zona de la ciudad en el s. XII, tras la conquista cristiana. Uno de los elementos más interesantes de los recuperados en la excavación se localizó en la habitación 10 y se trata de un brocal de pozo monolítico realizado en piedra caliza ycon decoración islámica. El segundo sector es el formado por las estancias 3, 4, 5, 6, 7, 8a y 8b. Los restos materiales localizados en este sector nos sitúan su urbanización a partir de la 2ª mitad del s. XIII.

No se encontraron restos estructurales que pudieran pertenecer a la puerta de Zaragoza, previamente conocida por la documentación histórica.

Excavación en la calle Muro nº 5-7 y San Julián nº 10-12

La duración de los trabajos de campo en esta excavación se prolongaron entre el día 8 de Abril y el 28 de Mayo de 1999. En este solar se localizó una longitud de 13,5 m. de lienzo de muralla, con la particularidad de presentar, en la esquina del extremo NE, un torreón. Este torreón es macizo y tiene tan sólo 1 m. de desarrollo exterior. Contamos con una longitud incompleta del torreón de 2,90 m., prolongándose éste hacia el interior del edificio colindante.

Muralla con torreón en la calle Muro

El lienzo de muralla localizado dentro de este solar apareció casi en el centro del mismo, a una distancia de 8,5 m. con respecto a la acera de la calle Muro y discurría paralelo a dicha calle. En relación con el muro realizado por el ayuntamiento en 1872 para prevenir las avenidas del río Queiles, contamos con las descripciones de D. Mariano Sainz (6) en 1913-14. También podemos ilustrar esta construcción con un plano realizado por L. Zapata en 1872 (7) en el que marca la nueva alineación de la calle Muro tras la inundación del año 1871. El muro que se va a construir deja, con respecto al que ya existía -la muralla medieval-, una distancia de 9 metr

La hilada superior de la muralla apareció a partir de 0,55 m. por debajo de la calle Muro y en la excavación se llegó a apreciar una altura de lienzo de 2,90 m. La anchura de la muralla oscilaba entre 1,90 y 2,00 m., a excepción del punto donde se encontraba el torreón.

El paramento está formado por dos paños exteriores de grandes sillares y un relleno de cascotes y argamasa de cal y arena. La cara exterior de los sillares no presenta en ningún caso almohadillado. El aparejo muestra zonas con bastantes reparaciones de ladrillos y está formado por hiladas regulares de piedra caliza de entre 40 y 50 cm. de altura con sogas y tizones sin alternancia. Las sogas llegan hasta una longitud de 95 cm. y los tizones son de 32, 62, 55… cm. El aparejo más cuidado y con alternancia a soga y tizón es el que forma el torreón. Se conserva más alzado del paramento exterior de la muralla en los laterales de los edificios colindantes, con unas alturas de 3 m. en el lado NE y 2,40 m. hacia el lado SW, añadiéndose estas medidas al paño de la muralla aparecida en el solar. En este sector se ha llegado hasta el nivel de gravas naturales, agotando los niveles arqueológicos, a –3.90 m. desde la calle Muro, encontrándose el nivel freático en esa parte del año a una cota similar a la del nivel geológico.

Los restos urbanísticos localizados en el interior del cerco que rodeaba la ciudad, están formados por 7 habitaciones. Todas las habitaciones son de pequeño tamaño, a excepción de una de ellas que muestra un prolongado uso como corral. Los restos materiales, muy escasos, pertenecen a época medieval cristiana, a partir de la conquista de la ciudad a principios del s. XII.

Muralla y excavación de la calle Muro

Uno de los muros que discurre en dirección perpendicular a la muralla y a la calle de San Julián, no finaliza con el límite de dicha calle, sino que continúa bajo ella, lo que nos indicaría que en ese punto la calle tendría un adarve y que el trazado de la misma no era tan largo y rectilíneo en época medieval como la conocemos en la actualidad.

La tardía urbanización de este sector de la medina y el uso de corrales ganaderos en la zona puede haberse mantenido en la toponimia de la puerta de la ciudad situada en las proximidades de este solar, la puerta de Albazares, siendo “albacar” un término árabe que alude a espacios reservados para guardar ganadon (8).

Excavación en la calle Herrerías nº 28

Los trabajos de excavación de este solar se prolongaron entre los días 8 de Febrero y 15 de Marzo de 2000.

Cara interna de la muralla de la calle Herrerias

Aquí se localizaron 5,5 m. de longitud de la cimentación del lienzo de la muralla. Esta se apoyaba directamente sobre el terreno natural formado por arcilla muy compactada. Se conservaban 86 cm. de altura con un total dos hiladas de sillares. El paramento está formado, como en los casos anteriores, por dos hileras exteriores de piedra caliza rellenas de piedra y argamasa. Los bloques de piedra del paramento exterior están dispuestos en su mayoría a tizón, y miden entre 30 y 55 cm. de ancho. El grosor total de la muralla en esta parte está entre 2,70 y 2,90 m.

Detalle de la muralla en la calle Herrerías

Los restos urbanísticos localizados en el solar se componen derestos de una bodega moderna que se situaría al exterior de la muralla islámica y de una pequeña habitación medieval que encontramos incompleta y que estaba excavada unos 0,50 m. en la arcilla natural. Esta habitación fue amortizada en el s. XII y más tarde, en el s. XIX, semidestruida para la construcción de una carbonera.

Este lienzo de muralla puede ponerse en relación con una excavación realizada en el año 2001 por Juan José Bienes (9), en el que encontró restos del alzado de la misma en los laterales de los edificios colaterales al nº 10 de la calle Herrerías. El alzado de la muralla está realizado, en este sector de la ciudad, con tapial muy duro.

CONCLUSIÓN

Los restos de muralla correspondientes con este cerco que protegía la ciudad siguiendo el trazado del curso del río Queiles y el barranco de la actual calle Herrerías, muestran características constructivas similares, además de un prolongado uso a lo largo de la historia, como atestiguan las descripciones de los historiadores tudelanos.

Todas las excavaciones realizadas hasta el momento en terrenos anexos a esta muralla, muestran un urbanismo inicial bastante tardío. Parece ser que los terrenos más cercanos a estas murallas estarían ocupados en época islámica por zonas dedicadas a cultivos agrícolas y a la ganadería, dejando en el interior de la medina grandes espacios sin urbanizar (10).

10 Esto podría ponerse en relación con la descripción de la ciudad que nos ofrece el geógrafo árabe al-Razi, en la que nos muestra una ciudad con jardines a su interior: LEVI-PROVENZAL, E., “La ´Description de l´Espagne´ d´Ahmad al-Râzî. Essai de reconstitutionde l´original arabe et traduction francaise”, Al –Andalus, XVIII, Madrid 1953, pág. 76 y en MARTÍN DUQUE, A., “Aragón y Navarra en el ´Kitâb ar-rawd al-Mictar´”, Argensola, VII, Huesca, 1956, pág. 253.

La posible ubicación de la primitiva judería en la calle San Julián y anexa a la puerta de Zaragoza, no ha encontrado justificación en las intervenciones arqueológicas realizadas en estas zonas, debido a su tardía urbanización.

El momento inicial de construcción de estos tramos de muralla no ha sido aclarado en estas excavaciones, aunque sí que se conocen algunos datos, como es la construcción de la mezquita mayor de la ciudad en el espacio protegido por estas murallas, a mediados del s. IX.

En estos últimos años se está realizando una importante labor arqueológica dentro de la ciudad de Tudela, a pesar de que aún hay obras urbanas que se escapan al control arqueológico, muchas veces no previsto en los proyectos.

Este control arqueológico está aportando nuevos datos acerca de la historia de la ciudad, principalmente en su vertiente urbanística, que están permitiendo una mejor interpretación de las fuentes históricas, así como una reconstrucción del desarrollo urbano y social de Tudela.