Necrópolis musulmana en Tudela

A veces, la arqueología depara sorpresas totalmente inesperadas, que aportan un preciado objeto para exponer en un museo, o un importante dato histórico para el conocimiento del pasado.

El pasado mes de Septiembre ocurrió en Tudela, uno de estos hallazgos inesperados. En el solar de una casa, de reducidas dimensiones, unos 60 m2, tuvimos la ocasión de realizar una excavación de urgencia en una obra ya comenzada y paralizada para hacer la excavación. Solo se pudo excavar en 24 m2, pues el resto ya estaba ocupado por las cimentaciones de hormigón.

En un espacio donde a primera vista solo se veía arcilla compacta, comenzaron a descubrirse huesos humanos. Una rápida limpieza de la suciedad del suelo debida a la propia obra y unos primeros rebajes en el terreno contorneando los deteriorados huesos que se apreciaban en superficie, indicaban que la posición de los cuerpos era la típica de los enterramientos musulmanes.

Foto 2

El problema que planteaba la identificación de las tumbas, era que la tierra que rellenaba el interior de las fosas de enterramiento no se diferenciaba en absoluto de aquella en la que se habían realizado. Era del mimo color y presentaba la misma textura y plasticidad al excavarla. La única forma de encontrar los enterramientos fue rebajar toda la excavación hasta ir encontrado los huesos, para ir después contorneando el cuerpo.

En total se descubrieron restos de 21 individuos, casi una media de 1 enterramiento por metro cuadrado. Contando aquellos que se encontraban tanto íntegros, como fragmentados, resultado, estos últimos, de la erosión natural del terreno, de la construcción de edificios o de posteriores enterramientos.

La posición de todos los cuerpos es la típica de las necrópolis islámicas. El cuerpo se coloca tumbado sobre el costado derecho, con las piernas ligeramente flexionadas y la cabeza también de costado, como si estuvieran durmiendo. La orientación del cuerpo es cabeza al oeste y pies al este, con la cara hacia el sur, el lugar hacia donde ellos creían que estaba La Meca.

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Como en todas las necrópolis islámicas, los enterramientos carecen de objetos de ajuar. El cadáver se entierra desnudo, envuelto en una tela o sudario, sin que vaya metido en una caja de madera, ni acompañen al muerto anillos, pertenencias o monedas.

Los cuerpos enterrados corresponden tanto a niños como a personas adultas, viéndose una mayor cantidad de edades jóvenes y de estaturas bajas.

Sorprendente, casi espectacular, fue el hallazgo de dos fosas con enterramientos colectivos. Una con tres individuos, dos adultos y un niño, y otra con siete. La excavación de esta fosa con siete enterramientos fue muy dificultosa, pero nos ha proporcionado una de las mejores imágenes de arqueología que se hayan realizado en Tudela.

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¿Por qué un enterramiento con tantos individuos, casi todos jóvenes?. Puede que no se sepa nunca y que los análisis de los huesos no lo digan, pero lo primero que viene a la mente es la posibilidad de que sean de la misma familia y hayan muerto por una epidemia. Al igual que el otro enterramiento de tres individuos.

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La cronología de los restos se ha podido fechar contrastando los escasos fragmentos de cerámicas que han aparecido tanto en la tierra que acompañaba a los enterramientos, como en la tierra en la que se han practicado las fosas. Una cronología del siglo IX, quizás también siglo X, es aceptable. No sabemos si llegará hasta el siglo XII, pero en principio, parece ser que no. Ya veremos que nos depara la urbanización de la calle Herrerías, donde están apareciendo nuevos restos.

Tras la sorpresa de haber encontrado la necrópolis más antigua de Tudela, por el momento, donde nadie esperaba encontrarla, se ve que es un lugar lógico para su ubicación: extramuros de la ciudad, frente a la muralla, separándola de ella el foso, o mejor dicho barranco, que impedía su acceso directo. Se accedería a los enterramientos por la puerta que la muralla tendría en la calle Granados, donde todavía se ve el trazado en codo, en ángulo recto, que ha pervivido a pesar de que se hayan derribado sus defensas.

Los huesos de los enterramientos han sido levantados y se está procediendo a su limpieza para almacenarlos en condiciones a la espera de que algún antropólogo decida hacer un estudio de ellos.

La cronología de los restos se ha podido fechar contrastando los escasos fragmentos de cerámicas que han aparecido tanto en la tierra que acompañaba a los enterramientos, como en la tierra en la que se han practicado las fosas. Una cronología del siglo IX, quizás también siglo X, es aceptable. No sabemos si llegará hasta el siglo XII, pero en principio, parece ser que no. Ya veremos que nos depara la urbanización de la calle Herrerías, donde están apareciendo nuevos restos.

Foto 5

Tras la sorpresa de haber encontrado la necrópolis más antigua de Tudela, por el momento, donde nadie esperaba encontrarla, se ve que es un lugar lógico para su ubicación: extramuros de la ciudad, frente a la muralla, separándola de ella el foso, o mejor dicho barranco, que impedía su acceso directo. Se accedería a los enterramientos por la puerta que la muralla tendría en la calle Granados, donde todavía se ve el trazado en codo, en ángulo recto, que ha pervivido a pesar de que se hayan derribado sus defensas.

Los huesos de los enterramientos han sido levantados y se está procediendo a su limpieza para almacenarlos en condiciones a la espera de que algún antropólogo decida hacer un estudio de ellos.