Archivero tudelano
Juan Antonio Fernández (1752 – 1814) fue uno de los archiveros, paleógrafos y anticuarios más destacados de la España de finales del siglo XVIII y comienzos del XIX. Nacido en Tudela en 1752, dedicó su vida a la organización, catalogación y conservación de algunos de los archivos más importantes del país, convirtiéndose en una autoridad reconocida en materias como la paleografía, la epigrafía y la numismática.
Orígenes y primeros trabajos
Procedente de una familia modesta de ascendencia asturiana y castellana, su padre ejercía el oficio de librero, circunstancia que favoreció desde muy joven su interés por los libros y los documentos antiguos.
Su talento quedó pronto de manifiesto. Tras la expulsión de los jesuitas de España en 1767, el Ayuntamiento de Tudela le encargó la ordenación y examen de los manuscritos conservados en el antiguo colegio de la Compañía de Jesús.
Pocos años después publicó dos de sus primeras obras conocidas: Arte de leer instrumentos antiguos de todos los siglos desde su invención (1770) y Memorias y antigüedades de la ciudad de Tudela (1771), trabajos que consolidaron su prestigio como investigador y experto en documentación histórica.
Archivero de prestigio nacional
Fernández fue nombrado archivero diocesano de Tudela y, gracias a su creciente reputación, recibió numerosos encargos de instituciones religiosas y familias nobiliarias.
Entre los archivos que organizó y catalogó destacan:
- El archivo de la Catedral de Cuenca.
- Los archivos de las casas de los Condes de Montijo.
- Los archivos de los Condes de Montealegre.
- El archivo de la Casa del Duque del Infantado.
- El archivo del Marqués de Vadillo en Madrid.
Su obra más destacada se desarrolló entre 1789 y 1793 en el archivo de la Orden de Santiago, situado en Uclés. La magnitud y calidad de este trabajo le valieron el nombramiento de Archivero General de la Orden de Santiago, título concedido por el rey Carlos III en 1793.
Asimismo, fue nombrado académico correspondiente de la Real Academia de la Historia.
La Orden de San Juan de Jerusalén
Tras regresar a Tudela recibió el encargo de ordenar el archivo de la Orden de San Juan de Jerusalén en Navarra. Debido a que no pudo trasladarse a Pamplona, la documentación fue enviada a Tudela para su estudio y clasificación.
Posteriormente desarrolló una intensa labor en Zaragoza, donde permaneció dieciséis años catalogando el archivo de la misma Orden en Aragón. Gracias a este trabajo se conservaron valiosos inventarios documentales que aún hoy permiten conocer el contenido de numerosos documentos desaparecidos.
Últimos años
En 1808 fue nombrado por Carlos IV Oficial Primero del Archivo de la Primera Secretaría de Estado. Sin embargo, renunció al cargo, prefiriendo fijar su residencia en Tudela y continuar con sus investigaciones y trabajos archivísticos, aunque siguió realizando viajes esporádicos a distintos archivos.
Una biblioteca desaparecida
A lo largo de su vida reunió una extraordinaria biblioteca formada por manuscritos, impresos raros y obras de muy diversa temática. Su condición de librero y su pasión por el estudio le permitieron crear una colección excepcional.
Sin embargo, durante la Guerra de la Independencia la biblioteca fue saqueada por las tropas francesas. La pérdida fue tan completa que en su testamento apenas quedaron referencias a aquella importante colección.
Obras y legado
La producción intelectual de Juan Antonio Fernández fue muy extensa. Entre sus trabajos destacan:
- Arte de leer instrumentos antiguos de todos los siglos desde su invención (1770).
- Memorias y antigüedades de la ciudad de Tudela (1771).
- Libro Nuevo de Hermandad o Cofradía del Santísimo Sacramento, fundada en la Santa Real Iglesia Catedral de la ciudad de Tudela del Reino de Navarra (1787).
- Notas del anticuario D. Juan Antonio Fernández, además de numerosos inventarios, catálogos y estudios documentales.
Su labor fue fundamental para la conservación del patrimonio histórico español. Muchos documentos hoy desaparecidos son conocidos gracias a los inventarios y registros que elaboró durante décadas de trabajo.
Considerado en su tiempo una autoridad en paleografía, epigrafía, numismática e historia, Juan Antonio Fernández dejó una huella duradera en la archivística española. Su legado constituye un ejemplo de dedicación al estudio y a la preservación del patrimonio documental, indispensable para el conocimiento de la historia.
Uno de sus relatos curiosos

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Bibliografía:
